CAPÍTULO Parasite: “¿Quién es el parásito?” / Sobre el Film de Bong Joon Ho


Todo lo que tienes que hacer es subir la escalera

Un director famoso, que ahora no recordamos su nombre, hablaba sobre el final de sus películas; afirmando con sincera precisión que éstas en realidad terminaban cuando llegaban al público, pues era en la inevitable interacción de la obra y el espectador donde se producía la magia. En ese sentido, todo resultado positivo o negativo que surgía en el público partícipe del filme vendría siendo el verdadero final.

La culminación de “Parasite” es por demás excitante y desbordante, pues más allá de los premios obtenidos en Cannes y los Oscars, la interacción y diversas opiniones del público alrededor del mundo es animadora y sobrecogedora. Tanto así, que emparentándola con la realidad, se lograron generar conversaciones en redes sociales sobre ¿Quién es el verdadero parásito?

Según definiciones científicas, se entiende a un parásito como el organismo que vive dentro de otro organismo mayor y a su vez se alimenta de lo que éste le brinda. Bajo ese sentido, todos los humanos somos parásitos, pues como organismos vivientes hacemos uso de un organismo mayor, la tierra, para vivir a costa de ella.

En el imaginario colectivo, el parásito además es un organismo infeccioso de enorme peligro como la malaria. Causa de esto es la simbiosis y facilidad con la que se expande por otros organismos como el humano. El gusano, por ejemplo, es un parásito conocido popularmente por arrastrarse y en algunos países es usado como referencia para definir a una persona que le quita la pareja a otra. Quizás por el concepto rastrero con el que se agrupan a modo de analogía.

Teniendo claro esto y sin ir más allá, su director Bong Joon Ho no vacila al decir que el filme es una directa y tajante crítica contra el capitalismo, en el cual logra esbozar instintivamente los personajes protagonistas de ésta agonizante realidad.

Con “Okja”, nos había regalado un crítica de la industrialización y producción cárnica de una manera objetiva, burlándose y retratando con profunda honestidad cada uno de los actores de éste circo (Leer Artículo). Ahora con éste filme, logra hacer lo mismo, lo cual lo convierte en un artista realmente magistral, no sólo por la objetividad con la que logra realizar la crítica, sino también por su sobrado carácter elevado y artístico en el que continua riéndose de unos como de otros en un escenario que es patético y catastrófico. Por no decir salvaje.

Lo que queda en el aire y es muy difícil de definir, son los Parásitos que de alguna forma son “invisibles” o “no tangibles”, como el capitalismo. Que se comporta como salvaje – sólo por repetir la palabra – contaminante y altamente viral. Bong es además sagaz, vivo y profesional al mostrarlo en cada elemento de la película, con encuadres que muestran verticalidad, espacios subterráneos y locaciones elevadas junto a diálogos que presumen de exactitud como la frase titular con la cual termina la película: “Todo lo que tienes que hacer es subir la escalera.”

En medio de ese salvajismo en el que todos los parásitos humanos se ven inmersos, es inevitable que unos vivan de otros y éstos otros quieran vivir como los primeros. Así son los parásitos. Generando una cadena y círculo vicioso en el que todos, sin exclusión alguna, se engañan para poder robarle algo al otro y así poder hacerse más ricos en una dinámica que responde al hecho básico de “clases” donde la lógica es muy simple: hagámonos o mantengámonos cada vez más ricos.

“Todo, hasta nuestro olor corporal, es un asunto de clase” afirma Bong Joon Ho.

Eso deja ver un punto crucial y es que como parásitos, no somos muy distintos así se nos divida por categorías, estereotipos y clases. Un ejemplo de ello son las dos adolescentes de las familias – Da-hye y Ki-jeong, que viven enviciadas al celular en una semejanza sorprendente, salvo por la miseria en la que vive una y las comodidades de la otra. Pero las dos, nuevamente sin exclusión, son realmente patéticas y objeto de burla según la visión de maestro coreano.

[Quizá es más cómica la adolescente pobre, pues en esta realidad, ser pobre es ya objeto de burla y desprecio. Y así lo muestra Bong que entiende a la sociedad capitalista como una escalera o pirámide estratificada, y para ello lo ejemplifica de una manera amplia cuando Ki-Jeong debe subirse al inodoro de su “sótano-apartamento” para poder obtener internet. Entendiendo que las mejores conexiones están en las partes superiores. No en el sótano o base de la pirámide.  Por otro lado, ese sótano-apartamento, no es muy distinto al sótano que hay en la casa de la familia Park. Y aquí, la sorprendente similitud, sólo nos muestra las diferentes escalas de organismos que hay, donde una ciudad puede tener mansiones y apartamentos más pequeños como mansiones con “sótanos-apartamentos” dentro de él.]

“Sólo confío en alguien recomendado por una persona que conozco bien.” Dice la señora Park cuando empieza a contratar. Bajo ese sentencia inicia la catástrofe para la familia, pero al mismo tiempo se marca una verdad que ya mencionamos. La total desconfianza que existe por una cantidad de individuos que se mueven bajo el engaño de unos a otros. Y para completar, muestra un sistema “libre” donde en realidad el mercado laboral se maneja bajo referencias y personas cercanas que buscan mantener cierto orden y riqueza junto a un desdibujamiento de la “Meritocracia” y aptitud para cumplir alguna función. Si estudiaste en esta universidad (No todos pueden entrar a ciertas Universidades y muchos puestos laborales admiten o prefieren candidatos de Universidades específicas) o si vienes de parte de esta persona eres calificado.

[“Esos tiburones inmobiliarios son muy listos. Engañaron a algunas personas que acababan de llegar a Corea y lograron vender el apartamento.” Dice el padre de la familia Kim y es claro ejemplo de cómo funciona el engaño indiscriminado.

Lo divertido, comercial y llamativo viene cuando la absurda dinámica o mentira estalla y se convierte en una batalla campal y salvaje en la cual la falsedad ya no es protagonista. Si bien en un principio todos los individuos viven engañándose en un escenario oculto y falso, para la narrativa es el punto ideal donde surge lo inevitable y el desenlace, convirtiendo todas esas problemáticas que existen en una verdad sobre la luz. La solución, como vemos, es bastante primitiva, pero no menos interesante.

Curiosamente, tras la catástrofe sorpresiva y espectacular, todo sigue como si nada, revelando además la inercia con la que un Parásito sobrevive y a su vez se establece en el hábitat. Pues al dar las noticias y luego de la matanza, lo único que éstas pueden producir en los protagonistas es indiferencia y risa. O algún sentimiento poco indeleble, pues al final sólo se vende el apartamento a otros parásitos y todo sigue su curso normal.

La película, como ya hemos dicho, da para muchas interacciones y discusiones y vale la pena preguntarse luego de lo analizado y del final abierto que ofrece el director  ¿Ki-woo mantendrá la misma dinámica al conseguir la casa, pero esta vez desde la parte superior de la pirámide? O por el contrario ¿Nunca podrá conseguirla mientras sigue alimentando el “Parásito” que vive y roba sus esperanzas?.

Pdt.: En un artículo de un diaro “El Colombiano” (Link) Julián David Correa, director de Cinematografía del Ministerio de Cultura de Colombia, dice que el éxito de “Parásito” se debe a una sólida política del Estado de Corea del Sur al fomentar el desarrollo de sus producciones cinematográficas nacionales, para lo cual y aunque puede ser cierto, creemos que responde más a la profundidad del contenido que Bong nos regala con magistral profesionalismo, pero sobre todo, al inevitable juego de su trabajo continuo, fino, artístico y con ojo crítico. Difícil, en demasía, de encontrar en otros países. Quizá por eso es la primera película internacional en ganar el mayor premio de la Academia Estadounidense. Y quizás por eso, su anterior película “Okja” también fue escandalosa en la industria cinematográfica al ser un éxito y una anomalía en Cannes por ser producida por una plataforma streaming. Un personaje con películas controversiales.

TRAILER

Una familia pobre, los Kim, se las arreglan para convertirse 
en sirvientes de una familia rica, los Parks.

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