Templo de la sabiduría: las mejores frases de “Mientras dure la Guerra”, Amenábar

El escritor Miguel de Unamuno se enfrenta a sí mismo y a sus ideales después del golpe de estado militar de 1936.



“Sabe cómo se ha quedado usted: mudo y dormido. Porque ya no se salta ni las siestas. – Oye esto: cuando yo duermo estoy más despierto que vosotros.”

“Acabo de decir que yo no me callo nunca.”

“Como el que calla otorga, debo hacerlo: me equivoqué. Esta es sólo una guerra incivil. Un suicidio colectivo entre partidarios del fascismo y del bolchevismo, que no son sino las dos caras, cóncava y convexa, de una misma enfermedad mental. Acabo de escuchar insultos sobre catalanes y vascos, llamándoles como el cáncer de España. Pero otro tanto, podrían decir ellos sobre nosotros. Todos debemos luchar juntos, sin unos ni otros España quedará militada, tuerta y manca como el general Millán Astray. Y acá está el señor obispo, quele guste o no es catalán. Y que bien podría enseñarles a cada uno un poco de doctrina cristiana, que al parecer desconocéis. Yo por mi parte que soy vasco, no tengo ningún problema en enseñarles el castellano que también desconocen.”

“¡España! ¡Viva la muerte! – ¿Viva la muerte? Osea, muera la vida. Yo que soy experto en paradojas les aseguro que nunca he logrado entender.”

“Venceréis, pero no convenceréis. He dicho.”

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